Cómo cambiar de agencia web sin perder tu web (2026)
Guía para cambiar de agencia o diseñador web sin perder dominio, correo ni posicionamiento: qué pedir, en qué orden y cuánto cuesta.
Pasa más de lo que parece: el diseñador que os hizo la web ya no contesta, la agencia sube la cuota cada año sin explicar por qué, o simplemente queréis rehacer la página con otro equipo. Y justo ahí aparece el miedo: «¿y si me quedo sin web, sin correo o sin dominio?». La buena noticia es que cambiar de proveedor web es un trámite bastante controlable si se hace en orden. La mala, que hacerlo con prisas y sin los accesos correctos puede costaros días sin correo o semanas recuperando posiciones en Google.
En esta guía os contamos, con lo que vemos cada semana en AVGG desde 2019, cómo cambiar de agencia o de diseñador web sin perder nada por el camino: qué es vuestro, qué pedir, en qué orden mover cada pieza y qué errores evitar.
Lo primero: qué es tuyo y qué no
Antes de hablar con nadie, conviene separar las piezas que forman vuestra presencia online. Cada una puede estar en manos distintas y se mueve de forma diferente:
- El dominio (vuestronegocio.es): es la dirección. Debería estar registrado a nombre de vuestra empresa o vuestro, no de la agencia. Es la pieza más importante.
- El hosting: el servidor donde viven los archivos de la web. Puede ser vuestro o un servicio que os presta la agencia dentro de una cuota.
- El correo profesional (info@vuestronegocio.es): a veces va con el hosting, a veces con Google Workspace o Microsoft 365. Es lo que más duele si se corta.
- La web en sí: los archivos, la base de datos, las imágenes y los textos. Si es un WordPress, se puede copiar entero; si está hecha con un constructor propietario, quizá no.
- Las cuentas de medición y Google: Google Analytics, Search Console, Ficha de Google Business, Tag Manager, píxeles de anuncios.
- Licencias: temas y plugins de pago, tipografías, fotos de stock compradas.
Revisad el contrato o el presupuesto que firmasteis. Si os preocupa qué debería decir, en nuestra guía sobre qué debe incluir un contrato de diseño web explicamos las cláusulas de propiedad y entrega que conviene tener por escrito. En la mayoría de encargos de diseño web, lo que habéis pagado (diseño, textos, desarrollo a medida) es vuestro una vez abonado. Lo que suele quedar fuera son licencias de terceros y, a veces, plataformas propias de la agencia.
Cómo saber a nombre de quién está tu dominio
Es la comprobación que más sustos evita. Para dominios .es podéis consultar el titular en la web de Dominios.es (Red.es); para .com y otros genéricos, en cualquier servicio WHOIS. Muchas veces los datos aparecen ocultos por privacidad, así que lo más fiable es preguntar directamente al proveedor: «¿quién es el titular del dominio y en qué registrador está?».
Si el titular sois vosotros, perfecto. Si aparece la agencia o el diseñador, pedid el cambio de titularidad antes de nada. Es un trámite sencillo y, en un .es, normalmente gratuito o de pocos euros. No conviene anunciar el cambio de proveedor y luego pedir el dominio: el orden importa, porque es la pieza con la que alguien podría presionaros.
La lista de accesos que tienes que pedir
Pedidlo por escrito, por correo, con educación y con un plazo razonable (una o dos semanas). Esta es la lista que usamos nosotros cuando un cliente viene de otro proveedor:
- Código de transferencia del dominio (también llamado código AUTH o EPP) o acceso al panel del registrador.
- Acceso al panel del hosting o, si no os lo van a dar, una copia completa de la web: archivos y base de datos.
- Usuario administrador de la web (por ejemplo, en WordPress).
- Configuración actual de DNS: registros A, CNAME, MX, TXT (SPF, DKIM, DMARC). Una captura del panel sirve.
- Acceso como propietario a Google Analytics, Search Console, Tag Manager y Google Business Profile.
- Accesos a cuentas de anuncios (Google Ads, Meta) si las gestionaba la agencia.
- Facturas o claves de licencias de temas y plugins de pago.
- Archivos originales: logotipo en vectorial, fotos y textos.
Un detalle práctico: en Google, pedid que os añadan como propietarios, no como simples usuarios. Si la cuenta de Analytics o la ficha de Google Business está creada con el correo de la agencia y solo os dan permisos de lectura, el día que se vayan perdéis el histórico.
El orden correcto para cambiar sin cortes
La clave para no quedarse sin web ni correo es no apagar nada antiguo hasta que lo nuevo funcione. En la práctica, el orden que mejor funciona es este:
1. Copia de seguridad completa
Antes de tocar nada, conseguid una copia completa de la web actual y guardadla vosotros. Aunque luego vayáis a rehacer la página, esa copia es vuestro seguro: textos, imágenes, URLs y contenido del blog.
2. Inventario de URLs
Sacad un listado de todas las páginas que tiene la web hoy (el sitemap suele estar en vuestronegocio.es/sitemap.xml) y, desde Search Console, cuáles reciben visitas y clics. Esto es lo que protege vuestro posicionamiento.
3. Preparar el nuevo hosting y la web
El nuevo proveedor monta la web (migrada o nueva) en su servidor, en una dirección temporal o de pruebas. La web antigua sigue funcionando con normalidad mientras tanto.
4. Preparar el correo
Si el correo iba con el hosting antiguo, hay que crear los buzones en el nuevo servicio y migrar los mensajes antes de cambiar los registros MX. Si ya usáis Google Workspace o Microsoft 365, el correo no depende de la web y basta con no tocar los registros MX al mover el dominio.
5. Cambio de DNS o transferencia del dominio
Cuando todo está probado, se apunta el dominio al nuevo servidor. La propagación suele tardar de unos minutos a unas horas. Transferir el dominio de registrador es un paso aparte y puede hacerse después, con calma.
6. Revisión y baja del servicio antiguo
Comprobad que la web carga, que los formularios llegan, que el correo entra y sale y que Analytics registra visitas. Solo entonces, con unos días de margen, dad de baja el hosting antiguo.
Si os interesa entender mejor cómo encajan dominio, hosting y correo, lo explicamos con detalle en dominio, hosting y correo profesional para pymes.
Cómo no perder posicionamiento en Google
Este es el punto donde más pymes pierden dinero sin darse cuenta. Si la nueva web cambia las direcciones de las páginas y nadie lo controla, Google encuentra errores 404 donde antes había páginas que traían clientes. Para evitarlo:
- Mantened las URLs que funcionan siempre que se pueda.
- Cuando una URL cambie, configurad una redirección 301 de la antigua a la nueva equivalente, nunca todo a la portada.
- Conservad títulos, textos y encabezados de las páginas que mejor posicionan, o mejoradlos, pero no los borréis.
- Subid el nuevo sitemap a Search Console y revisad la cobertura durante las semanas siguientes.
- Comprobad que la nueva web no se publica con la opción de «no indexar» activada, un despiste más habitual de lo que parece.
Es normal ver pequeñas oscilaciones las primeras semanas. Si se hace bien, el tráfico se estabiliza; si se hace mal, la caída puede durar meses. Lo contamos paso a paso en cómo rediseñar una web sin perder posicionamiento.
Qué hacer si el proveedor anterior no colabora
La mayoría de cambios se resuelven con buena educación. Pero a veces el proveedor no responde, alarga los plazos o pide un pago por «liberar» la web. Algunas pautas:
- Documentad todo por escrito: correos con fecha, qué pedís y qué plazo dais.
- Revisad si hay pagos pendientes. Si debéis cuotas, es razonable que os pidan saldarlas antes de entregar; si no debéis nada, no hay motivo para retener vuestros datos.
- Si el dominio está a vuestro nombre, podéis pedir el código de transferencia directamente al registrador como titulares, sin depender del proveedor.
- Si el dominio está a nombre de la agencia y se niega a cederlo, la situación se complica. Consultad con un abogado. Hay procedimientos de resolución de disputas sobre dominios, pero son lentos.
- Sin copia de la web: si no hay forma de recuperar los archivos, lo que está publicado sigue siendo visible. Se pueden rescatar textos e imágenes de la web en directo (o de archivos como la Wayback Machine) para reconstruirla.
En nuestra experiencia, el caso más complicado no es el proveedor que no quiere colaborar, sino el que ha desaparecido: un freelance que cerró, una empresa que dejó de operar. Por eso insistimos en tener vosotros los accesos desde el primer día, trabajéis con quien trabajéis.
Cuánto cuesta cambiar de proveedor web
Depende de si solo os mudáis o si aprovecháis para rehacer la web. Como referencia orientativa en España en 2026:
- Transferencia de dominio: suele costar lo mismo que una renovación anual, entre 10 y 20 € en un .es o .com, y normalmente incluye un año más.
- Migración técnica de una web WordPress a otro hosting, sin cambios de diseño: desde unos 100–300 €, según tamaño y estado.
- Migración de correo: según el número de buzones y el volumen de mensajes; con pocos buzones suele ser un trabajo de pocas horas.
- Rehacer la web con el nuevo proveedor: aquí hablamos de un proyecto nuevo. En AVGG, una web profesional pensada para convertir parte de unos 800 €; para comparar cifras de mercado tenéis la guía sobre cuánto cuesta una página web en España.
¿Migrar la web actual o hacer una nueva?
No siempre compensa mover la web tal cual. Algunas señales para decidir:
- Migrad si la web funciona, convierte, está en una plataforma estándar (WordPress, por ejemplo) y lo que queréis es mejor servicio o un hosting más rápido.
- Rehacedla si está hecha con un constructor propietario que no se puede exportar, si es lenta y anticuada en móvil o si no os trae contactos. Si dudáis, repasad las señales de que tu web espanta clientes.
Ojo con las webs hechas en plataformas cerradas o en el constructor propio de una agencia: muchas veces no hay archivo que exportar. En esos casos lo que se conserva es el dominio, los textos, las imágenes y el posicionamiento (vía redirecciones), y la web se reconstruye.
Errores que vemos a menudo
- Dar de baja el hosting antes de tener la nueva web lista. Resultado: días sin web y, a veces, sin correo.
- Cambiar los DNS sin copiar los registros de correo. Es el error más frecuente: la web funciona, pero dejan de llegar emails.
- Olvidar los registros SPF, DKIM y DMARC. El correo sale, pero acaba en spam.
- No hacer redirecciones. Las páginas que traían clientes desaparecen de Google.
- Perder las cuentas de Google porque estaban creadas con el correo del proveedor.
- Dejar que caduque el dominio en medio de la transferencia. Revisad la fecha de renovación antes de empezar.
- No probar los formularios después del cambio, y descubrir un mes después que no llegaban solicitudes.
Checklist rápido antes de cambiar
- El dominio está a nombre de vuestra empresa y sabéis en qué registrador está.
- Tenéis una copia completa de la web guardada por vosotros.
- Tenéis capturas o exportación de todos los registros DNS.
- Sabéis dónde está alojado el correo y tenéis plan para no cortarlo.
- Sois propietarios de Analytics, Search Console y la ficha de Google Business.
- Tenéis el listado de URLs y las más visitadas.
- El nuevo proveedor ha preparado la web y la ha probado antes del cambio.
- Hay un plan de redirecciones 301 para las URLs que cambian.
- No daréis de baja el servicio antiguo hasta comprobar que todo funciona.
Preguntas frecuentes
¿Me quedo sin web mientras se hace el cambio?
No, si se hace bien. La web antigua sigue funcionando hasta que la nueva está lista y probada; el corte, como mucho, es de minutos u horas durante la propagación de DNS.
¿Pierdo el correo si cambio de hosting?
Solo si el correo estaba en ese hosting y no se migra, o si se tocan los registros MX sin cuidado. Con un plan previo, los buzones y los mensajes se trasladan sin perder nada.
¿Puedo cambiar de agencia si tengo contrato de mantenimiento?
Sí, pero revisad el preaviso y la permanencia del contrato. Lo habitual es comunicar la baja con el plazo pactado y seguir pagando hasta que termine.
En resumen
Cambiar de agencia o de diseñador web no tiene por qué ser un drama. Aseguraos primero del dominio, conseguid copia y accesos, montad lo nuevo sin apagar lo viejo, cuidad el correo y las redirecciones, y solo al final dad de baja el servicio anterior. Si estáis en Santander o en cualquier punto de España y queréis que revisemos vuestra situación antes de mover nada, en AVGG os decimos qué es vuestro, qué falta y cuál es el camino más corto para cambiar sin perder clientes por el camino.
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