Volver al blog
Guía16 oct 202611 min de lectura

Contrato de diseño web: qué debe incluir para que la web sea tuya (2026)

Dominio, accesos, derechos sobre el código, permanencias y cláusula de salida: qué revisar en el contrato de vuestra web antes de firmar.

Cuando encargáis una página web, casi todo el mundo mira el precio, el diseño y el plazo. Pocos leen con calma el contrato, y ahí es donde aparecen los disgustos dos o tres años después: un dominio que está a nombre de la agencia, una web que no podéis llevaros a otro proveedor o una cuota mensual con permanencia que nadie recordaba haber firmado.

En AVGG hacemos webs para pymes desde 2019 en Santander y hemos visto muchas migraciones complicadas por contratos mal planteados. Esta guía os explica, sin tecnicismos, qué debe incluir un contrato o presupuesto de diseño web para que la web sea realmente vuestra, qué cláusulas conviene revisar y qué preguntas hacer antes de firmar.

Respuesta rápida: lo mínimo que debe dejar claro el contrato

Si solo tenéis cinco minutos, comprobad que el contrato o el presupuesto aceptado responde a estas preguntas:

  • ¿A nombre de quién se registra el dominio? Debe ser a nombre de vuestra empresa, con vuestro correo como contacto del titular.
  • ¿Quién tiene las claves? Debéis recibir los accesos de administrador al gestor de contenidos, al hosting, al registrador del dominio y a herramientas como Google Analytics o Search Console.
  • ¿Qué derechos os ceden sobre el diseño, los textos y el código? Por escrito, para que podáis usar, modificar y llevaros la web.
  • ¿Qué pasa si dejáis de trabajar con ellos? Plazo y formato de entrega de una copia completa (archivos y base de datos).
  • ¿Hay permanencia o cuota obligatoria? Duración, precio, qué incluye y cómo se cancela.

Si alguna de estas respuestas no aparece por escrito, pedidla antes de pagar la señal. No es desconfianza: es lo normal en un proyecto bien hecho.

Dominio: el punto que más problemas da

El dominio (vuestranegocio.es o .com) es la dirección de vuestra marca en internet. Si está registrado a nombre de la agencia o del freelance, legalmente el titular es él, aunque lo paguéis vosotros. Mientras la relación va bien, no se nota. El día que queréis cambiar de proveedor, dependéis de su buena voluntad para transferirlo.

Qué debe decir el contrato:

  • Que el dominio se registra a nombre de vuestra empresa (o que, si ya lo tenéis, se mantiene vuestra titularidad).
  • Que el contacto del titular es un correo vuestro, no uno de la agencia. A ese correo llegan los avisos de renovación y los códigos de transferencia.
  • Quién paga la renovación anual y qué pasa si caduca. Un dominio .es suele costar entre 10 y 20 € al año; perderlo por un despiste puede costar mucho más.

Si queréis entender bien cómo encajan dominio, hosting y correo, lo explicamos en la guía de dominio, hosting y correo profesional para pymes.

Accesos y contraseñas: que no dependáis de nadie

Una web profesional tiene varias “llaves”: el panel del gestor de contenidos (WordPress u otro), el hosting o servidor, el registrador del dominio, la cuenta de correo, Google Analytics, Search Console, la ficha de Google Business Profile y, en tiendas online, la pasarela de pago. Cada una debería estar a vuestro nombre o, como mínimo, con vosotros como propietarios y la agencia como usuario invitado.

Lo sensato es que el contrato incluya una cláusula de entrega de accesos al terminar el proyecto, con un listado de cuentas. En herramientas de Google, pedid que la propiedad la tenga vuestra cuenta y que a la agencia se le den permisos de administrador o editor. Así, si un día cambiáis de proveedor, solo hay que quitarle el permiso, sin recuperar nada.

Un detalle práctico: guardad esos accesos en un gestor de contraseñas de empresa, no en un correo antiguo de un empleado que ya no está.

Propiedad intelectual: diseño, textos, fotos y código

Este es el punto menos intuitivo. En España, la Ley de Propiedad Intelectual parte de que los derechos sobre una obra pertenecen a quien la crea. Pagar por una web no significa automáticamente que podáis hacer con ella lo que queráis: lo que podáis hacer depende de los derechos de explotación que os cedan. La ley exige que esa cesión conste por escrito y la limita a lo que se haya pactado; si no se fija un plazo, la cesión se entiende limitada a cinco años, y si no se fija territorio, al país donde se cede.

Por eso conviene que el contrato diga de forma expresa que se os ceden los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación del diseño, los textos y el código desarrollado a medida, con carácter exclusivo, para todo el mundo y por el máximo tiempo que permita la ley. No hace falta que lo redactéis vosotros: basta con pedir que esa cláusula figure.

Hay matices razonables que no deben asustaros:

  • Plantillas y plugins de terceros. Si la web usa un tema o plugins con licencia, no os pueden ceder lo que no es suyo. Lo correcto es que os indiquen qué licencias se usan y a nombre de quién están, para que podáis renovarlas.
  • Código reutilizable de la agencia. Algunas agencias usan componentes propios en varios proyectos. Es aceptable que conserven la propiedad de esa base siempre que os concedan una licencia de uso indefinida y gratuita para vuestra web.
  • Fotos e imágenes. Si son de un banco de imágenes, la licencia debe estar a vuestro nombre o permitir el uso comercial. Si las hace un fotógrafo, pedid también la cesión por escrito.
  • Textos. Si la agencia redacta los contenidos, deben quedar cedidos igual que el diseño.

Lo que no es aceptable es que, al terminar, os digan que la web “es suya” y que solo os la alquilan.

Webs “gratis” con cuota mensual: leed la letra pequeña

Hay un modelo muy extendido: web sin pago inicial a cambio de una cuota mensual de 30 a 100 € con permanencia de 12, 24 o 36 meses. Puede encajar si no queréis desembolsar dinero de golpe, pero hay que hacer números y leer bien las condiciones.

AspectoPago único + mantenimiento opcionalWeb con cuota y permanencia
Coste inicialDesde unos 800 € en una web corporativa sencilla0 € o una cantidad simbólica
Coste a 3 añosPrecio de la web + mantenimiento si lo contratáisCon 60 €/mes son 2.160 €
Propiedad de la webVuestra si el contrato lo diceA menudo, de la empresa que la presta
Si dejáis de pagarLa web sigue siendo vuestraSe suele dar de baja la web
Cambio de proveedorOs lleváis archivos y base de datosPuede no haber nada que llevarse

Si os planteáis este modelo, preguntad: ¿qué pasa al acabar la permanencia?, ¿puedo comprar la web y llevármela?, ¿por cuánto?, ¿el dominio es mío? Si las respuestas son vagas, es una señal clara. Para comparar ofertas con criterio os servirá nuestra guía para comparar presupuestos de diseño web.

Alcance del proyecto: qué se entrega exactamente

Muchos conflictos no vienen de la mala fe, sino de expectativas distintas. Un buen contrato o presupuesto detalla:

  • Número y tipo de páginas (inicio, servicios, sobre nosotros, contacto, blog, fichas de producto…).
  • Quién aporta los contenidos: textos, fotos y logotipo. Si los aportáis vosotros, el plazo depende de que lleguen a tiempo.
  • Rondas de cambios incluidas en el diseño (por ejemplo, dos) y cómo se cobran las adicionales.
  • Funcionalidades concretas: formularios, reservas, multidioma, tienda online, integración con WhatsApp o con vuestro programa de gestión.
  • SEO básico incluido: títulos y descripciones, velocidad, versión móvil, sitemap y alta en Search Console.
  • Plazos por fases y qué ocurre si se retrasan por cualquiera de las dos partes.

Cuanto más concreto, mejor. “Web completa y optimizada” no significa nada; “siete páginas, formulario de contacto, blog y alta en Search Console” sí.

Pagos, garantía y mantenimiento

Lo habitual en el sector es dividir el pago en hitos: una señal al empezar (30–50 %), una parte al aprobar el diseño y el resto en la entrega. Evitad pagar el 100 % por adelantado a alguien con quien no habéis trabajado.

Pedid también un periodo de garantía tras la publicación (por ejemplo, 30 a 90 días) en el que se corrigen sin coste los errores de funcionamiento. No confundáis garantía con mantenimiento: la garantía cubre fallos de lo entregado; el mantenimiento cubre actualizaciones, copias de seguridad, seguridad y pequeños cambios a lo largo del tiempo. Si os ofrecen mantenimiento, que el contrato diga qué incluye, cuántas horas o cambios entran al mes, cada cuánto se hacen copias de seguridad y dónde se guardan. Lo detallamos en cuánto cuesta mantener una página web.

Protección de datos: el contrato que casi nadie firma

Si la agencia aloja vuestra web o puede acceder a los datos que dejan vuestros clientes en formularios, reservas o pedidos, actúa como encargada del tratamiento según el RGPD. En ese caso, el artículo 28 del reglamento exige un contrato de encargo del tratamiento que regule qué puede hacer con esos datos, las medidas de seguridad, la confidencialidad y la devolución o borrado al terminar.

Suele ser un anexo de dos o tres páginas. Si vuestro proveedor no os lo ofrece, pedidlo. Y recordad que la web también debe cumplir sus propias obligaciones (aviso legal, política de privacidad, cookies), que repasamos en la checklist de requisitos legales de una página web.

Salida del proveedor: la cláusula que os ahorra disgustos

Pensad en la ruptura cuando todo va bien. Una cláusula de salida razonable dice que, a petición vuestra y estando al corriente de pago, el proveedor entregará en un plazo concreto (por ejemplo, 15 días):

  • Una copia completa de los archivos de la web y de la base de datos.
  • El código de transferencia del dominio (o su desbloqueo).
  • Los accesos a todas las cuentas vinculadas.
  • Las licencias de plantillas y plugins, o la información para renovarlas.

Si se cobra algo por este trabajo, que el precio figure en el contrato. Así evitáis que una migración se convierta en una negociación. Si algún día cambiáis de web, tened en cuenta también las redirecciones para no perder visitas de Google; lo explicamos en cómo rediseñar una web sin perder posicionamiento.

Señales de alarma antes de firmar

  • No hay contrato ni presupuesto detallado, solo un precio por WhatsApp.
  • Os dicen que el dominio “mejor lo registramos nosotros, que es más cómodo”.
  • No quieren daros acceso de administrador “por seguridad”.
  • La permanencia es larga y no explican qué pasa al terminar.
  • El precio de salida o de entrega de la web no aparece en ningún sitio.
  • No saben deciros qué plantillas o plugins de pago se van a usar.

Ninguna de estas señales significa por sí sola que el proveedor sea malo, pero todas merecen una pregunta antes de seguir. Si dudáis entre trabajar con un profesional independiente o con un estudio, os puede ayudar nuestra comparativa freelance o agencia de diseño web.

Checklist para revisar el contrato de vuestra web

  1. Dominio a nombre de la empresa y contacto del titular con correo propio.
  2. Entrega de accesos de administrador a gestor, hosting, dominio y herramientas de Google.
  3. Cesión por escrito de los derechos sobre diseño, textos y código a medida.
  4. Listado de plantillas, plugins e imágenes con licencia y su titular.
  5. Alcance detallado: páginas, funcionalidades, contenidos, rondas de cambios y plazos.
  6. Pagos por hitos y periodo de garantía tras la publicación.
  7. Mantenimiento opcional con lo que incluye por escrito.
  8. Contrato de encargo del tratamiento (RGPD) si alojan la web o acceden a datos.
  9. Cláusula de salida con plazo, contenido de la entrega y coste, si lo hay.
  10. Si hay cuota mensual: permanencia, qué pasa al terminar y opción de compra.

Preguntas frecuentes

¿Si pago la web, ya es mía?

No necesariamente. Pagar os da derecho a lo pactado. Para poder modificarla y llevárosla sin problemas, el contrato debe recoger por escrito la cesión de derechos y la entrega de archivos y accesos.

¿Y si ya tengo una web y el dominio está a nombre de la agencia?

Pedid por escrito el cambio de titularidad a nombre de vuestra empresa. En la mayoría de los casos es un trámite sencillo con el registrador. Si no hay respuesta, consultad con un abogado antes de que llegue la renovación.

¿Necesito un abogado para revisar el contrato?

Para una web corporativa estándar, con esta checklist cubrís lo esencial. Si el proyecto es grande (una tienda online con integraciones o un desarrollo a medida de varios miles de euros), merece la pena una revisión profesional.

Cómo lo hacemos en AVGG

En nuestros proyectos el dominio y las cuentas quedan a nombre del cliente, entregamos todos los accesos al publicar y el diseño y el código a medida son vuestros. El mantenimiento es opcional y sin permanencias. Si queréis una web que convierta y que sea vuestra de verdad, desde unos 800 €, podéis ver nuestros servicios o pedirnos presupuesto y os lo explicamos todo por escrito.

Sigue explorando este cluster

Este artículo forma parte de una arquitectura conectada entre contenidos, servicios y landings locales para reforzar visibilidad SEO de forma más natural.